La de Anita Blake y Jean-Claude es una historia de lucha... contra una atracción sobrenatural...contra unos principios arraigados... la nuestra es una historia de atracción...pero atracción natural de dos almas que se comprenden y complementan... y de lucha contra una situación que nos separa en la distancia, pero nos acerca en el pensamiento... bienvenidos a nuestro mundo...

lunes, 14 de febrero de 2011

San Valentín

Era 14 de febrero, supuestamente un día en el que hay que demostrar lo que se siente por la persona querida, hacer algo especial, etc. Ambos creíamos en que era un invento de las grandes marcas para alentar la fiebre consumista de nuestro tiempo, pero ese día me apeteció sorprenderte.

La noche anterior te dormiste, como venía siendo habitual, tras una larga sesión de sexo apasionado y desenfrenado que nos había envuelto en una espiral de besos, caricias y abrazos… me encantaba el sexo contigo, me conoces y te conozco, por lo que no hace falta decir nada… todo va saliendo…

Tras haberte dormido quite la alarma a tu despertador y espere al día siguiente, a eso de las 11 o así te despertaste sobresaltada porque se te había pasado la hora y no llegabas para abrir la tienda, desde la cocina escuche como, apresuradamente, te levantabas y te vestías entre maldiciones y exclamaciones.

Cuando entraste en la cocina a la pata coja con el pantalón a medio poner, la camiseta del revés, una zapatilla en la mano y el pelo revuelto no pude evitar reírme… No me esperabas ahí así que en un principio te asustaste, luego me gritaste y, por último, al verme reírme de tu aspecto, me diste con la zapatilla… lo que hizo que me riera más todavía.

“No te rías! No ves que se me ha hecho tardísimo y no he abierto la tienda!?!”

“La tienda lleva abierta dos horas, ayer hable con Lucía y ha abierto ella”

Tu cara era una mezcla de sorpresa, alivio y confusión… antes de que pudieras decir nada más te tape los ojos y te lleve al comedor, una vez allí descubrí ante ti una mesa repleta de comida, zumo de naranja, bollería, tostadas, leche, café, té y un gran ramo de rosas en el centro.

“No me digas que has montado esto por San Valentín?”

“No, he montado esto porque te quiero y me apetecía”

Tras un par de quejas más acerca de la fiebre consumista y la frivolización de los sentimientos  claudicaste y decidiste sentarte y disfrutar del desayuno, estuvimos riendo y charlando sobre tu desastroso despertar, sobre cómo había preparado todo eso sin que te enteraras…

Era genial hablar contigo, eres inteligente y divertida, por lo que se puede hablar contigo de cualquier cosa y en cualquier momento... conforme iba terminando el desayuno me iba perdiendo en tu mirada… en esos ojos verdes que me cautivan con solo cruzarme con ellos…

Después de un rato te pedí que dejaras de comer, que había guardado una cosa para el postre… fui a la cocina y volví con chocolate caliente… con una mirada te lo dije todo y tu sonrisa traviesa demostró que habías captado el mensaje…

Pero una vez más decidí sorprenderte y, tapándote los ojos, te lleve a la habitación… te tumbe sobre la cama… al tumbarte sentiste que había puesto algo sobre las sabanas en previsión de posibles broncas postmancha…

desconcertaban y no te dejaban atraparla entre tus labios… después sentiste como empezaba a besar tu cuello… como mis dientes lo mordían suavemente  y como mi lengua hacía dibujos invisibles sobre él…
Mis manos fueron desnudándote lentamente mis labios jugaron por tu tripa de manera fugaz… subieron por tu pecho con suaves y rápidos besos hasta volver a tus labios… tras un par de besos en los que jugué con tu lengua y me embriague con el sabor de tus besos… mis manos acariciaban y calentaban tu cuerpo semidesnudo… 

Jugué con tu tripa… subí hacia tu pecho y atrape tus pezones entre mis dedos mientras mis labios seguían devorando los tuyos con hambre…con deseo… con ganas de ti…

De pronto dejaste de sentir nada…. No sabías donde estaba ni que hacía… solo había silencio a tu alrededor… y de repente sentiste como mi dedo jugaba en tu boca… estaba caliente y viscoso… estaba untado de chocolate… empezaste a lamerlo y a besarlo hasta que no quedo nada.



Lo siguiente que sentiste fue mi lengua, también tenía chocolate y atrapándola entre tus labios jugaste con ella hasta que la aparte y volviste a sentir el silencio, al rato notaste como un hilo de chocolate subía desde un poco mas debajo de tu ombligo, pasaba por entre tus pechos y se perdía en tu cuello…

Sonreíste al pensar lo que tocaba y tu respiración fue acelerándose lentamente cuando mis labios fueron jugando por el camino que había trazado… mi lengua lamia y jugaba por tu tripa, mis labios fueron subiendo y pasaron entre tus pechos hasta llegar a tu cuello donde empezaron a besar, lamer y morder haciéndote gemir suavemente…

El siguiente camino que tracé empezó en tupie derecho y fue subiendo por tu gemelo, paso por tu rodilla, subió por tu muslo y cayó por su cara interna… rápidamente mis labios comenzaron a jugar en tus dedos….mi lengua subió por tu empeine… pase por tu tobillo… bese y jugué con tu rodilla y con mi lengua fui bajando por la cara interna de tu muslo…

Cuando llegue al final del camino marcado por el chocolate doblaste las piernas y agarrándome de la cabeza me dijiste que no querías que me moviera de ahí… este juego te había calentado mucho y eso me encantaba…

Abrazando tus piernas empecé a besar tus muslos, mi lengua jugaba acercándose lentamente hacia tu tanga, tus manos acariciaban mi pelo, con mis labios comencé a acariciarlo y a sentir tu calor y tu humedad…
Fui bajándolo suavemente con mis dedos y fui besando lo que iba descubriendo... mi lengua empezó a jugar acariciando tu coñito… probándolo… haciéndote rabiar… poniéndote cada vez mas… 

Con mis labios comencé a jugar con tu clítoris… succionaba suavemente para luego dejarlo y seguir empapándome de ti… lamiéndote…. Haciéndote gemir cada vez más… mis dedos empezaron a jugar dentro de ti mientras mi lengua se centraba en tu clítoris… un dedo…dos… luego otro más jugaba con tu culito… tus gemidos pasaban a ser pequeños gritos… tus manos jugaban con tus pechos y con tu cadera me ayudabas a que te follara cada vez más rápido hasta que un orgasmo exploto en tu coñito e invadió cada fibra de tu cuerpo…

Te quitaste el pañuelo que tapaba tus ojos y mirándome con deseo cogiste el chocolate y untando mi polla la devoraste… la chupaste y lamiste casi con rabia… tu mano me masturbaba a la vez que tu lengua y tus labios me devoraban…

Después de un rato te dije entre gemidos que me iba a correr y sin dejar de mirarme dejaste que lo hiciera sobre tus pechos…

Sonriéndome me dijiste que ahora tocaba ducharnos y una vez más nos entendimos con una sola mirada…

Jean-Claude

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Mmmmmmmmm, tu polla recubierta de chocolate...
Insuperable visión y de lo más apetecible...
Se me hace la boca agua con solo pensarlo, aiiss si te tengo aquí...
aniTa 

2 comentarios:

  1. ¿Qué hay mejor que una sorpresa? Sea el día que sea.
    Besos

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  2. Pues si susurradora... la verdad es que a nadie le amarga un dulce y sorpresas de este tipo molan jejeje

    un besazo! voy a leerte ahora mismo... jeje

    Jean-Claude

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